¿Se preparan todos los deportistas igual?

¿Entrenamos nuestros pensamientos y emociones ? para afrontar, luchar y superar tus objetivos deportivos.

Partimos con estas incógnitas, a la cual podemos responder que cada uno de nosotros somos diferentes… Personalidades, historias de vida, experiencias, adaptabilidades … “Somos diferentes, nos caracterizamos por ello”. Por lo tanto, no hay una preparación igual para todo deportista. Aceptamos que la preparación es fundamental, sin ella no se va a ningún lado. Así, cualquier actividad deportiva se basa en procesos de entrenamiento de preparación que contienen cuatro aspectos en el desarrollo: Físico, Técnico, Táctico y Mental, considerando además, la importancia de la alimentación y descanso. Entrenamos nuestro cuerpo, mediante una planificación, mejoramos la técnica, aprendemos tácticas de cómo enfrentar los entrenamientos y competencias, mas ¿Entrenamos nuestra mente?

En nuestros días, muchos deportistas desconocen este entrenamiento o no lo hacen parte de su preparación porque no desean ser acompañados. Cuando se practica deporte, ya sea atletismo, ciclismo o natación, es inevitable pensar y sentir emociones. Los cuales podemos controlar en momentos, en otros, los pensamientos negativos nos pueden llevar a emociones negativas. ¿Se pueden controlar esos pensamientos y emociones? Si, siempre y cuando se tengan las herramientas y estrategias adecuadas.

Por ejemplo, existen corredores que entrenan poco y rinden frente a procesos deportivos, esto debido a su fortaleza mental, más sin cumplir un gran resultado deportivo y sólo se sobrevalora el participar. Por el contrario, conocemos deportistas que entrenan bastante, autónomos o con supervisión deportiva y planificación, más al momento de enfrentar la competencia deportiva no alcanzan a rendir como esperaban, se hunden o retiran en cuanto aparecen las primeras dificultades, por lo que el trabajo previo se pierde sin una razón considerable y con “excusas” de todo tipo. En casos; más paradójicos se producen lesiones musculares sin una razón específica o se baja el nivel de resultados considerablemente. Frente a este escenario, surgen muchos cuestionamientos y un número no menor deja la actividad deportiva por una alta desmotivación deportiva, sin razones de peso y rompiendo su compromiso consigo mismo y con el entrenador.

Desde la experiencia,  constatamos en el ambiente deportivo que el funcionamiento adecuado de la mente (cabeza) es fundamental en los periodos de la competencia, ciclos de entrenamientos y en tiempos límites. Superar obstáculos no tan solo físicos, técnicos o tácticos es imprescindible para llevar a cabo un performance deportivo y como consecuencia un crecimiento deportivo sano.

El programa de Coaching #Plusperformance quiere hacer feliz al deportista y que logre cumplir sus objetivos de forma eficiente, tomando rumbos concretos en un menor tiempo, adaptándose y superando los obstáculos propios de todo camino deportivo. Por ello, en #PlusPerformance ponemos a disposición un programa de Coaching #Plusperformance como un ciclo de entrenamiento y aprendizaje personal que consiste en despertar el talento y los recursos en los deportistas para incrementar su rendimiento deportivo y personal, identificar los obstáculos que impidan alcanzar resultados deseados , potenciar las condiciones y competencias personales que construyan el camino hacia el alcanzar esas metas.

Este programa de Coaching #Plusperformance tuvo sus inicios, puesta en marcha y adaptado en el desarrollo deportivo y profesional en el deportista Pedro Palma Dos Santos, director General de #plusperformance. Desde su etapa formativa se fue gestando este programa de acompañamiento bajo la bicicleta y sobre ella. Se paso de un acompañamiento en sus necesidades deportivas a una profundidad y eficacia de cómo enfrentar los periodos de entrenamiento junto a las etapas de vida en desarrollo (Vida personal, universitaria, familiar, etc). Generando una toma de opciones de pasar de un proceso de vida deportiva a una vida deportiva elite y profesional, sobrellevando la los costos que implica y afrontar todo lo que conlleva plantearse metas deportivas con objetivos serios y reales.

Da un salto en tu preparación deportiva mediante el Coaching #Plusperformance que te lleve a cumplir los objetivos de forma integral.

 

 

Conoce unos de los mayores efectos deseados del entrenamiento a alta intensidad

En los últimos meses hemos presenciado un excesivo protagonismo del entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) y todas sus aristas frente a métodos de entrenamiento deportivo como de estrategias en materia de pérdida de grasa corporal.

Si bien la literatura anglosajona reporta diferentes protocolos y definiciones del acrónimo HIT o HIIT, también hay que saber que se esconden distintos formatos dependiendo de la duración y la intensidad del trabajo “intensivo” (SIT, AIT, RST, etc.)

En primera instancia es necesario tener en cuenta algunos matices metodológicos para poder situar el HIIT en su contexto, actualmente mal comercializada esta sigla hasta en poblaciones sedentarias donde “utilizan el HIIT” para cambios de composición corporal, pero realmente no logran alcanzar la “alta intensidad” estando alejados de los criterios que definen una sesión HIIT y obviamente de sus efectos.

Uno de los mayores efectos deseados es la posibilidad de hacer entrenamientos que ayudan a utilizar grasa aún terminada la sesión de ejercicio debido a un mayor consumo de oxigeno post ejercicio (EPOC) interfiriendo en el gasto energético hasta que el cuerpo logra estabilizarse y llegar a su estado basal (consumo de oxigeno basal y otros).

¿Qué es el efecto EPOC? (exceso de consumo de oxigeno post ejercicio)

Se refiere a la cantidad de oxigeno que es absorbido, transportado y utilizado desde el momento que el ejercicio ha acabado hasta que logra su estado basal (valores normales). Este incremento de metabolismo post ejercicio se debe a la recuperación de varios mecanismos fisiológicos (re-síntesis de ATP, aclarado de ácido láctico, incremento ventilación, circulación sanguínea, temperatura corporal, entre otros). El efecto dependerá netamente de la intensidad y duración, donde la recuperación a estados basales pueden llevar desde 15 min hasta 48 hrs (Borsheim y Bahr, 2003). Inclusive se ha encontrado evidencia en estrategias de ejercicio con EMS Global con efectos de hasta 72 hrs.

Son varios los estudios que han investigado el impacto de los entrenamientos aeróbicos de alta intensidad versus los de baja intensidad sobre el EPOC, donde  se logra concluir que entre mayor intensidad entrenemos mayor será el EPOC y por consiguiente incrementamos el consumo calórico post ejercicio, pero este igualmente dependerá del nivel de entrenabilidad y género.

La industria del fitness masificó una de las propuestas de entrenamiento de alta intensidad denominada protocolo “Tabata”, desarrollada por Izumi Tabata en los años 90 donde se hallaron mejorías a nivel deportivo (13% Vo2M y 28% capacidad glucolítica) en apenas 20 min de entrenamiento acumulados en una semana, a diferencia de apenas un 9% de mejoría en otro grupo con 300 minutos de entrenamiento semanal.

Recientemente se han estudiado los mecanismos moleculares que participan en los protocolos de bajo volumen y alta intensidad, descubriéndose que los mecanismos de activación son los mismos que en el trabajo de resistencia de larga duración (PGC-1).

Es importante entender que se requiere de un alto nivel volitivo para tolerar la intensidad, por lo que es necesario realizar entrenamientos introductorios para poder ejecutar un HIIT en la población general.

Es aquí donde quisiéramos señalar e identificar que la estrategia y la forma que se realizará el ejercicio de alta intensidad generará respuestas agudas y el efecto acumulativo de los intervalos  inducirá respuestas tanto a nivel “cardiovascular” (nivel central) como “músculo esquelético” (periférico).

Un poco alejado del mundo estrictamente deportivo, se encontraron efectos a nivel periférico (muscular) contemplando mejoras del control glucémico y sensibilidad de la insulina, capacidad oxidativa de ácidos grasos y presión arterial en reposo, pero aún faltan más estudios que confirmen dichos resultados satisfactorios.

En lo que sí parecen coincidir la inmensa mayoría de estudios sobre los formatos HIIT versus formato continuo uniforme de alto volumen, es la innegable ventaja de requerir menos tiempo y menos monotonía para generar adaptaciones e incluso mejorías superiores, considerando que ésta es la mayor barrera para una participación regular de una rutina de ejercicios o programa de entrenamiento deportivo.

Linkografía:

Efectos y utilidades del “HIT” cardiovascular para la salud

Ejercicio Intermitente de Alta Intensidad y Pérdida de Grasa